#UTMB2018

Hoy hace 4 semanas que corrí UTMB así que he decidido escribir estas líneas para mi propio recuerdo y de paso espero que sirva a alguien como guía o inspiración si se propone como objetivo el Ultra Trail del Mont Blanc.

Más que una crónica de carrera he pensado relatar las claves que para mi significaron poder finalizar mi primera ultra de 100 millas.

1. Al salir agraciado en el sorteo lo primero que se plantea uno es cómo, cuánto y cuándo va a entrenar. Este punto después de 8 años corriendo ultras y preparando a bastantes corredores lo tenía muy claro. Mi estrategia iba a ser concentrar las mismas cargas de años anteriores en cuanto a volúmen en la mitad de tiempo. Es decir, aproximadamente debía correr 1600km (50.000m+), pedalear 2000km (30.000m+), nadar 100.000m y hacer unas 80 sesiones de fuerza de enero a agosto. Esto me tenía que permitir llegar a la prueba con garantías, sin lesiones y con ganas ya que limité mucho mi participación en carreras durante la temporada. Mis tiradas más largas fueron de máximo 6h para no sobrecargarme y absorver todos los beneficios del entrenamiento.

2. Retrasar el pico de forma fue otro de los aciertos. Modular las cargas no siempre es fácil pero yo tenía claro que debía llegar a la prueba en el mejor momento de forma de mi vida y por tanto hasta julio no llegaron las buenas sensaciones. De la misma forma que las dos últimas semanas antes de la prueba no dejé de entrenar pero reduje al máximo el estrés para mantener la activación pero arrancar UTMB al 100% de batería.

3. Por fortuna mi situación familiar y laboral me permitió pasar 4 semanas previas a la carrera entrenando en altura. El lugar escogido fue Sierra Nevada, allí pude simular desniveles y altura muy parecidos a los que encontraría en Mont Blanc. Pude estar muy centrado en los entrenamientos y asimilar esas semanas de impacto a la perfección. Salió todo según lo planeé, mi cuerpo y mi mente agradecieron esas semanas alejado del calor y de las rutas tan masticadas que tenemos en Mallorca. En mi Strava podéis ver todo lo que he hecho sin censuras.

4. Ensayo y error. Gracias al destino en 2011 cuando quise correr UTMB no tuve suerte en el sorteo y corrí la TDS. Entonces me di cuenta que no estaba preparado para correr 100 millas y decidí retrasar al máximo mi debut en la mítica distancia. Además todos estos años he acompañado a muchos corredores en su camino hacia las ultras y he podido ver de todo. Y un plus más para mi es que he visitado desde 2011 Chamonix todos los años mínimo una vez así que ya era capaz de repasar mentalmente cada tramo del recorrido sin dudar en ningún momento de lo que me iba a encontrar.

5. Durante todo el año no pierdo de vista la prevención de lesiones, ser constante y sin parones es vital. Para ello cumplo escrupulosamente el trabajo de refuerzo en el gimnasio, los entrenamientos cruzados y las visitas a mi fisioterapeuta de confianza, Dani Vidal.

6. Por tanto ya tenía hecho lo más difícil: conseguir los puntos, salir elegido en el sorteo, aguantar los entrenamientos, no tener lesiones importantes ni sufrir ningún imprevisto. Llegaba muy ligero de peso, me encontraba fuerte, ya me sentía ganador porque había disfrutado de cada uno de los entrenamientos, tenía el material que yo consideraba perfecto (1,6kg en la mochila), tiempos de paso memorizados, nervios muy controlados… Me encontraba en un momento tan trascendental para mi que ni la lluvia en la salida me molestaba. Puse mi crono en marcha y disfruté de UTMB durante 32h05′.

7. La nutrición diría que me salió practicamente perfecta. Tal vez comí poco pero sabía que no estresar el sistema digestivo y no consumir kcal por hacer muchas digestiones era imporante. Corrí a base de comer natural todo lo posible con lo que nos daban en avituallamientos(arroz, caldo, pan, frutos secos y fruta) y suplementé con 4 geles de Biofrutal, 2 Orthomol Sport, 6 sales salstick, 6 aminoácidos Victory, 1 meritene, 6 flask con Tailwind, 3 flask de suero oral y 2 pastillas de magnesio.

8. La estrategia era muy clara. Me planteé dividir las 100 millas en 4 sectores, 4 maratones, y me concedía 8h para completar cada una. Así conseguir acabar en las 30-32h que me había fijado para evitar perder dos noches sin dormir porque me parecía una agresión excesiva a mi cuerpo. Como es normal la primera de las 4 maratones la saldé en algo más de 6 horas y la última maratón fueron casi 10 horas. El paso por el km 80 en Courmayeur tenía bien claro que tenía ser totalmente conservador para salir de allí lo menos desgastado posible y así lo hice.

9. En carrera, como todos, tuve algún que otro imprevisto pero de eso se tratan las ultras. Ser muy ágil en la resolución de problemas. No dudar si estás pasando frío, no dudar si no te conviene parar mucho en un avituallamiento, qué comer cuando sientes que las fuerzas flaquean, cambios de calzado…

Y encima tuve la mejor asistencia que podía desear, los primeros compases de carrera iban a ser con agua, frío y oscuridad pero saber que contaba con Tòfol Castanyer para ayudarme en Les Contamines y en Courmayeur me dio muchísima confianza. Esto fue clave tanto en el momento como después ya que pasado el ecuador de la prueba pensaba que no podía cometer ningún fallo que me dejase fuera por respeto a quienes me habían ayudado.

En el km 100 llamé a Belén y a Pol para explicarles que iba bien y no se preocupasen por mi. Les pedí que no estuvieran en Champex Lac como me habían dicho ya que había leído que es donde se producen más abandonos y quise evitar la tentación. Así que les vi en Trient y Vallorcine donde ya tenía claro que iba a llegar a meta como fuera y disfruté de estar unos minutos junto a ellos mientras me asistían como auténticos profesionales. Sabía que estarían esperándome en Chamonix y eso todavía me hacía correr en muchos tramos aunque ya no quise asumir riesgos y perdí algo de tiempo por no forzar. Llegar fue simplemente algo brutal, la demostración a mi mismo que podía con las 100 millas y sentirme afortunado de poder disfrutar de salud para hacer algo tan, por así decirlo, “ilógico”.

10. Finalizada la carrera me doy cuenta que mi gran acierto fue tenerle sumo respeto a la carrera, tanto que me preparé como si fuera el objetivo de mi vida. Cuidé absolútamente, todos los detalles posibles: estado físico y mental, descanso, fisioterapia, material, alimentación, estrategia, etc, etc. Y me salió como tantas veces había soñado. Agradezco a mi familia y amigos todo el apoyo que me han dado y espero que sintieran como suya parte de mi felicidad.

Recomiendo a todo el mundo que decida correr UTMB que se prepare al máximo de sus posibilidades y se asesore lo mejor posible. Son muchos los sacrificios y gastos que uno tiene para poder correr UTMB y vale la pena vivir plenamente la experiencia. Yo así lo hice.

Resultados

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